La tecnología ya no es algo que usamos solo en el trabajo o en casa; hoy es el entorno donde se forman ideas, relaciones, valores y también la manera en que vivimos la fe. En este 2026, la Iglesia no puede quedarse al margen. Está llamada a observar, discernir y participar activamente en los cambios tecnológicos que están dando forma a nuestra sociedad.
En este espacio reflexionamos sobre las principales tendencias tecnológicas del momento y cómo estas dialogan con nuestra misión cristiana.
🤖 Inteligencia Artificial: Herramientas Poderosas, Decisiones Humanas
La inteligencia artificial se ha integrado de lleno en la vida cotidiana. Ya no hablamos solo de asistentes virtuales, sino de sistemas capaces de analizar, decidir y ejecutar tareas complejas en múltiples ámbitos.
Estas tecnologías están transformando la educación, la comunicación, la salud y también la gestión comunitaria. Sin embargo, ninguna máquina puede reemplazar la empatía, la conciencia ni la responsabilidad moral.
La IA puede ser una gran aliada si se utiliza con propósito. La pregunta clave no es qué tan avanzada es la tecnología, sino para qué y para quién la usamos. La iglesia tiene la oportunidad de emplearla para servir mejor, acompañar procesos formativos y liberar tiempo.
🔐 Ciberseguridad: Proteger a la Comunidad en el Mundo Digital
A medida que nuestra vida se digitaliza, también aumentan los riesgos. La seguridad digital se ha vuelto esencial para proteger datos, comunicaciones y la identidad de las personas.
Las iglesias, comunidades y organizaciones de fe no están exentas de estos desafíos. La prevención y la educación digital son hoy una forma más de cuidar a los demás.
Proteger la información y los espacios digitales también es una forma de amor al prójimo. No se trata de generar miedo, sino de promover un uso responsable y seguro de la tecnología.
🌐 Experiencias Digitales y Comunidad: Nuevas Formas de Conectar
La realidad aumentada, la virtualidad y los dispositivos inteligentes están cambiando la manera en que aprendemos y nos relacionamos. Estas herramientas pueden enriquecer la formación, la comunicación y la vida comunitaria si se usan con sentido.
Pregunta clave:
¿Cómo aprovechar estas tecnologías sin perder el valor del encuentro real, la escucha y la presencia?
🙏 Conclusión: Una Iglesia Presente, no Atrasada
La tecnología no es buena ni mala por sí misma. Todo depende del corazón con el que se use. En 2026, la TecnoIglesia es una comunidad que:
- Comprende los cambios de su tiempo
- Discierne con sabiduría
- Usa la tecnología para servir
- Acompaña a las personas con humanidad
Porque al final, la misión sigue siendo la misma: anunciar esperanza, vivir el amor y construir comunidad, incluso —y especialmente— en medio de un mundo digital.



